Siempre me ha resultado simple predecir lo que aquellas personas que me rodean harán ante una situación u otra, es tan sencillo como dormir o cepillarme los dientes, puede que suene altivo o loco pero así sucede en mi día a día. Se debe quizás a que me encanta analizar todo aquello que me rodea y creo también se trata de mera observación de la vida cotidiana. Las personas somos muy predecibles, animales de costumbre, tendemos siempre a repetir actitudes o reacciones, lo cual es normal ya que ellas nos definen. Me causa mucha gracia que las cosas que digo sucedan, como si fuera la Directora de una película y luego pudiera sentarme en un cine a verla. Traigo todo ésto a colación porque aunque puedo predecirlo todo, No puedo cambiar lo que va a suceder ya que no depende de mí.
Sería genial tener una Varita mágica y modificar lo que creo no está bien, pero eso no es posible por lo que solo me queda aceptar y continuar el camino, mi destino, presente y futuro; ese que me encanta vivir y que a medida que pasa el tiempo va filtrando como un embudo tantas cosas, dejando pasar solo aquello que es bueno para mí, no puedo negar que le he dado unas cuantas ayuditas al destino porque nadie más que yo sabe que camino recorrer, a donde ir o rodeada de quién deseo estar. No creo que sirva de mucho saber lo que va a pasar pero al menos a mí, me divierte muchísimo intuir éstos episodios de una manera tan exacta.

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